En estos días una amiga por fin salió de una vez por todas de una relación frustrante, controladora y depresiva; lo que significa, con todas sus letras, que es el momento de que recupere parte del terreno perdido a lo largo de los años de fidelidad, estabilidad y fingida alegría. 

No hay que ser hipócritas ni cínicas, todas hemos tenido un hombre así en nuestras vidas y muchas veces más de uno. La parte complicada está en percibir que la vieja mula ya no es lo que era y que las cosas en la cama muchas veces también se enfrían. Por eso, ahora que la libertad regresa, es momento de empezar a reavivar la llama de la vida. Eso sí, paso a paso.

No se me confundan que no hablo nada más de lanzarse a la noche y buscar con quién pasar un buen rato, sino que lo primero es quedarse a solas y en paz con una misma. Lo digo por experiencia propia, yo estuve bastante tiempo haciéndome sufrir por un lunar, la forma de mis senos o las curvas que no se parecían a las que salen con Photoshop. Lo que aprendí de eso es que yo era la única que lo veía, que la gente que me amaba no estaba al pendiente de nada de eso y que, con esas ideas, sólo conseguía lastimarme y herir, de pasada, a mi pareja en turno.

No sé cómo le hice para cambiar todo eso, pero lo que puedo asegurar es que ahora lo que me importa es estar bien conmigo misma. Parte de eso sí tuvo que ver con conocer y salir con más chicos, a veces nada más disfrutar con ellos. Eso sí, nada de facilitarle las cosas a nadie, porque amarme era la premisa y les tiene que costar.

Ahora que mi amiga terminó con esa relación de cinco años y siete meses le he recomendado algunas cosas:

  1. Salir al mundo. Es básico que vaya a enfrentarse a su propia libertad para poder asumir el control de su vida.
  2. Ser sincera. Hablar con la verdad siempre con una misma, si nos costó romper con una relación y hablar sin pelos con la lengua, no hay que abandonar esa sana costumbre.
  3. Saber recibir placer. En el camino hay que dejarse llevar por lo que el corazón pide y necesita, lo que a veces significa un poco de acción en la cama. Insisto, eso no significa que el sexo sirva para llenar el vacío y la soledad.

¿De qué otra forma se empieza el camino a la felicidad? Sólo cuando se escucha y se presta atención el cuerpo y el alma se consiguen poner de acuerdo. Entre otras cosas siempre se debe recordad mandar la culpa muy lejos, de preferencia al lugar indeseable de nuestra elección (recomiendo la fregada, como mínimo).

De esa forma, siendo fiel a esto, se termina encontrando una con personas que respetan estilos de vida más libres y que nos respetan por lo que tenemos que ofrecer, después basta mantenerlo y saber aceptar la felicidad que se nos echa encima.