Entre los trucos que se aprenden con la experiencia, a fuerza de mañas, hay algunos que no se pueden transmitir del todo. Intento pensar cómo poner en este texto que hay momentos en los que estimular sólo una parte y después abandonarla por completo es la mejor forma de preparar el orgasmo. Eso lo sé y me funciona, pero no lo pienso, lo imagino o lo siento. La experiencia que tengo con el uso de los juguetes sexuales me ha enseñado que lo mejor que puedo hacer es dejarme llevar.

El primer consejo que di fue no pensar en el dildo como en un pene, no porque no pueda cumplir esa función, sino porque es mucho más que eso, es una extensión de nuestra mano y eso implica que puede alcanzar ángulos y tactos que empiezan en el momento en que los imaginamos. Justo en pensar o ver cosas que no se nos han aparecido está el gran truco en el dildo. Hay que pensar en la masturbación no cómo una réplica de las sensaciones que puede darnos el sexo, sino como una forma de explorar y sentir nuestro placer.

Ya que tenemos un dildo de confianza que nos hace sentirnos cómodas y que satisface lo que realmente buscamos es momento de jugar con las zonas erógenas y las diferentes partes de nuestro sexo. No es que tenga ganas de replicar una clase de biología o anatomía, pero conocer nuestro cuerpo es parte de la diversión.

Si es una de las primeras veces en las que experimentamos con un dildo mi primera recomendación es no buscar la penetración inmediatamente, sino que conviene jugar con las sensaciones que despiertan al tacto con la parte exterior de nuestro sexo y toda la zona púbica. El juego con un objeto distinto a nuestra piel es donde empieza la diversión.

Para los inicios en la masturbación y el uso de juguetes sexuales tomar las cosas con calma siempre me ha parecido una buena forma de comenzar este camino, porque la velocidad, la fuerza y lo frenético de la pasión ya es algo que aparece con el sexo y muchas veces no se tiene la calma para probar ritmos distintos, al menos en lo que me han contado varias amigas.

Pensando en esto sugiero que al menos en algún par de ocasiones la masturbación se centre en los labios, estimular la entrada de mi sexo me ha hecho mucho más sensible a su estimulación, lo mismo me pasa con los senos o la espalda, se transformaron en zonas erógenas importantes cuando las hice pasar por una estimulación constante y paciente.

Es algo parecido a entrenar o acostumbrar al cuerpo al placer en ciertas partes. Cuando la excitación crece en ciertas partes empieza a surgir más pronto, como si estuviera a la espera. En cierta forma realizar este tipo de estimulación logra que al final disfrutemos mucho más nuestras relaciones sexuales y nuestro momentos a solas, cuando nos masturbamos para disfrutar a lo grande.