El rapidín es un clásico de todos los tiempos, no sé de nadie que no lo haya tenido. Su mayor atractivo tiene que ver con que parece una carrera contra el tiempo, generalmente un deber que espera la presencia de ambos de un momento a otro. Lo que más se disfruta de esas sesiones de sexo veloz es que si algo es claro es que ambos lo desean mucho.

El último que recuerdo fue genial, estábamos por salir cuando decidí jugar un poco con él. Lo besé con pasión de forma sorpresiva mientras abría la puerta. Ya habíamos estado provocándonos un poco con la mente en la que sería la noche al regresar. Se trataba de una inauguración importante de un proyecto en el que trabajó los últimos meses. Lo que hizo fue cerrar la puerta de golpe, sacar un condón del saco y no perder mucho tiempo. Creo que está en el top 10 de este año.

Sin embargo, no siempre los rapidines son tan felices y afortunados. Recuerdo que los primeros que tuve fueron algo decepcionante. Éramos jóvenes y la prisa estaba porque podían llegar mis papás a la casa. Todo era improvisado y con miedo, alarmados todo el tiempo con cualquier ruido. Lo triste es que yo muchas veces no estaba del todo excitada, no había lubricado lo suficiente y él, con la situación de peligro encima, terminaba por eyacular pronto cuando yo ya estaba obteniendo algo de placer. Sólo espero que eso no sea lo que ustedes experimentan seguido.

El truco para que el rapidín sea una experiencia placentera yo lo relaciono con conocer bien cuáles son mis zonas erógenas y que mi pareja las sepa, qué es lo que disfruto y todo eso que está en generar un ambiente de excitación con el que el momento de la penetración está listo para ser el orgasmo violento que todas deberíamos tener de vez en cuando.

¿Cómo se puede aumentar los niveles de excitación de nuestra pareja?

1. Por mi experiencia hablar acerca del deseo ayuda, poner en palabras lo que esperan que se haga realidad lleva a la otra persona a imaginar, uno de mis juegos previos favoritos.

2. Otra de las cosas que me funciona es tocarlo sutilmente como por error, poner mi mano en su pene por encima de la ropa mientras está haciendo algo o se prepara para salir.

3. El paso lógico es la estimulación directa, masturbarlo o lanzarme por el sexo oral, en cierta forma el objetivo es que se de cuenta de forma muy clara que lo que está por ocurrir es algo que deseo mucho.

4. Creo que la cereza del pastel y con lo que la locura empieza es el recordatorio: No tenemos mucho tiempo. Es una travesura, provocarlo, llevarlo a querer perder la cabeza y después recordarle que hay un obstáculo, que el tiempo no está a favor. Esa frase se encarga de poner el reto de por medio. .

Sólo no olviden tener un condón cerca, eso evita que se pierda tiempo en buscar en medio de los cajones.