Ahora que se acerca el periodo vacacional y que tengo bastante trabajo por delante como para escapar unos días, me he propuesto llevar las vacaciones a mí. En un inicio me puse a pensar que podría conseguir algo de arena y hacer de la sala una pequeña playa, pero el solo hecho de pensar en limpiar me hizo cambiar de idea. Luego empecé a tener la idea de que podría hacer ese pequeño refugio en la azotea y tomar el sol. Pero antes de empezar a buscar palmeras me tocaba hablar con la administradora del edificio que me vio con cara de loca cuando le conté lo que quería. No la culpo, la idea está un poco fuera de lo usual pero no es nada que no haya pasado por la cabeza de más de uno.

Después de eso me dio la impresión de que mi idea se iba a quedar dentro de mi cabeza y que no pasaría de invocar a las vacaciones con mojitos y piñas coladas, un par de salidas a bailar y quizá un paseo por la zona rosa para ver si veía algo exótico que pudiera recordarme la sensación de novedad que tienen los turistas cuando visitan algún lugar.

Al final no suena tan mal, un poco de imaginación y podría lograrlo. Decidí también ambientar la casa para que pudiera tener cierta sensación de estar en un lugar diferente. A veces, pequeños cambios ayudan a generar nuevas formas de experimentar los lugares en los que nos desempeñamos, así como la forma en que nos sentimos en ellos. ¿Qué hice? Compre focos de colores, verde, azul, rojo y morado. La casa de repente parecía algo sacado de la imaginación o de un bar en la playa en algún recóndito lugar del país. No era ideal para trabajar, pero esa era la intención.

Es increíble lo mucho que se puede disfrutar del sexo sólo cambiando ciertas cosas, porque debajo de una luz verde o una morada los cuerpos parecen nuevos, como si salieran de algún otro lado o como si la piel se hubiera cambiado. Instalé además una hamaca y debo decir que la experiencia, el bamboleo y el balanceo ayudan a hacer de ciertas posiciones un nuevo placer. Les recomiendo que consigan una buena hamaca cuánto antes y disfruten de lo que un simple objeto es capaz de ofrecerles.

El sexo y la vida consisten en aprovechar las pequeñas oportunidades que tenemos de ser felices y sacarles provecho para encontrar ahí cierta alegría. Así llegue a esta curiosa remodelación de fin de semana en la que intenté cambiar la forma de estar dentro de mi casa.

La forma en la que nos relacionamos con el espacio en el que vivimos es importante, desde lo mucho que se disfruta hacer de la cocina un espacio para el sexo, como servir sobre la mesa el cuerpo de la persona amada. Alguien quizás debería inventar algo como el feng shui del sexo, quizás sea necesario.