He adoptado un nuevo vibrador a mi colección con el que tengo pensado satisfacer espacios nuevos. No porque no haya hecho ya mi trabajo al respecto, por supuesto que he estado divirtiéndome a solas por mucho tiempo, sin embargo, el nuevo vibrador tiene muchas posibilidades y las primeras veces que lo he usado me ha sorprendido con su tacto y su flexibilidad.

Se trata de un dildo transformer, que se mueve y adopta diversas posiciones, no es precisamente grueso, o que tenga una textura especial. Lo que hizo que lo eligiera era la forma en que se puede mover y colocar en posiciones más orgánicas, no es un vibrador que se quede firme o que tenga una sola forma. Tiene dos partes o cabezas vibradoras y con ellas puede estimularse la vagina y al mismo tiempo el clítoris, el ano o unirlas para una experiencia más llena (por decirlo de alguna forma).

Además de que puede usarse muy bien para experimentar con diversos puntos al mismo tiempo me parece que su falta de grosor y la libertad que tiene para inventar ángulos ayuda a que se estimulen partes muy específicas, lo que a mí me da la sensación de que estoy cuidando de un parte a la vez.

Con este vibrador me queda mucho más claro cuando se trata de la excitación del punto G, cuando es de las paredes vaginales, cuando se trata de la estimulación que recibo en cada uno de los puntos en los que me detengo y decido probar.

Porque, lo he manifestado muchas veces, cuando se trata del placer lo mejor es experimentar, probar y buscarlo continuamente, la práctica es lo más importante para conseguir hacerlo bien. Sólo así cada mujer aprende qué es lo que le gusta, cómo el cuerpo no es el mismo siempre y que hay días en los que ciertas formas y tactos son mejores que otros, mientras que también hay lugares que parecen botones de encendido y apagado.

Lo importante de un juguete como este es lo que es capaz de hacer, por un lado se vuelve útil para experimentar, para hacer pruebas acerca de lo que nos hace excitarnos más, de lo que no nos gusta o incluso de lo que nos puede lastimar.

Afortunadamente no todos los cuerpos son iguales y no a todas nos gusta lo mismo. Por eso creo que masturbarse y usar juguetes resulta importante además de divertido.

Recuerdo a una amiga que le costaba excitarse con su pareja, después de un año de estar saliendo algo salió mal de forma que el sexo se volvió rutinario y de repente ya no se excitaba, no conseguía lubricar. Ayuda que además hubo una serie de problemas y malentendidos que no consiguieron resolver. Mientras que tengo una amiga que es todo lo contrario, que parece que ante las situaciones de tristeza y enojo su cuerpo le recuerda las necesidades que su sexo tiene, por eso no tiene problemas para desahogarse un poco con su pareja cuando algo va mal en su vida.